Competencias, o la crisis de la educación
Las competencias, son una propuesta educativa innovadora, que tienen como antecedente los modernos métodos pedagógicos. Así pues, la implementación de la educación en competencias, exige la modificación del método pedagógico tradicional de enseñanza (maestro enseña y disciplina, mientras alumnos obedecen y aprenden).
Aparecieron las competencias en la década de los 70s, su objetivo, formar mano de obra eficiente y barata. Para lo cual, la educación se diseñó a partir de habilidades, es decir, se dedicó a crear hábitos con el propósito de resolver problemas. Las habilidades, son «conocimientos prácticos», los cuales después de memorizarlos ya no es necesario volver a pensarlos, como leer, escribir, sumar, restar, manejar un ordenador o maquina, etc.
En la década de los 90’s, la UNESCO publicó el informe de Jack Delors, La educación encierra un tesoro. En dicho informe se le propone a la comunidad internacional progresar hacia la utopía necesaria, basada en los principios de paz, libertad y justicia social. El progreso educativo, depende entonces, de cuatro pilares educativos, saber, saber hacer, saber ser, y saber convivir. A esta educación de saberes se le atribuye por lo tanto, el nombre de competencias.
Epistemológicamente, se entiende que el «saber», es un «conocimiento subjetivo», propio de la vida privada y de la vida social, o sea, el saber es un conjunto de creencias y opiniones que no tienen que cumplir con el rigor epistémico de la verdad, que es el carácter principal del conocimiento y baluarte fundamental de la vida pública. Así pues, los saberes de las competencias son habilidades, capacidades, cualidades, más al carecer de veracidad no son conocimientos y no contribuyen a liberar a la sociedad de la ignorancia y mucho menos asemejarse a los conocimientos disciplinares de las ciencias. También bajo dichas características gnoseológicas, se puede apreciar que la teoría de conocimiento que subyace en las competencias, es el pragmatismo.
Los saberes, al desconocer el criterio epistémico de la verdad, su ejecución depende de interpretaciones por parte de los sujetos cognoscentes. El aprendizaje es activo o se aprende haciendo, esto es, que el sujeto cognoscente aprehende el objeto de conocimiento mediante el uso de sus sentidos (la experiencia), y se genera la imagen mental del objeto a través de lo que interpreten sus sentidos en interacción con el objeto cognoscible, lo que significa a grandes rasgos, eludir el sentido común de otras personas. Debido a esta metodología, el maestro ya no enseña, sino que facilita las herramientas simbólicas (signos y señales) mediáticas que instigan a los sujetos a aprender por experiencia. Aunque la metodología resulta placentera a los sentidos de los sujetos (porque juegan, interactúan y aprenden) mentalmente terminan en un estado lamentable de contradicción e incertidumbre, realizando y aprendiendo todo tipo de actividades prácticas ajenas a cualquier pensamiento intangible y verdadero (conceptos abstractos como la belleza, la justicia, la felicidad, etc.) , o en el peor de los casos, al irresponsabilizar al maestro de enseñar, la responsabilidad recae plenamente en el aprendizaje del alumno, quien de no aprender en solitario, permanecerá en su triste estado de ignorancia.
La implementación metodológica de las competencias, se lleva a cabo bajo teorías psicológicas del aprendizaje, constructivistas o socioconstructivistas, que en el presente se desarrollan bajo la psicología evolutiva de L. S. Vygotsky. Los métodos psicológicos sirven para crear ambientes de aprendizaje, en donde los sujetos tienen que adaptar continuamente su comportamiento. El ambiente que se les crea a los sujetos es familiar o socio-cultural, en el que los maestros (facilitadores) determinan las etapas de aprendizaje de los sujetos (nivel de desarrollo real, zona de desarrollo próximo, nivel de desarrollo potencial), así como guiar y valorar la conducta hacia el aprendizaje que tienen los alumnos en interacción con el ambiente, utilizando conceptos como: memoria mediata e inmediata, signos y símbolos, andamiaje, y prácticas sociales. El objetivo de los métodos psicopedagógicos, es para crear coacción social mediante las prácticas sociales, pues al ser el aprendizaje una actividad social, se vuelven los alumnos dependientes de otros para orientar el significado de la acción, lo que significa atomizarlos como grupo (porque desaparece el sentido común proveniente de la enseñan del maestro) y les desaparece la oportunidad de trabajar individualmente.
Ahora bien, en sociología, se entiende por competencia a las capacidades, habilidades, cualidades, que los seres humanos poseen de manera innata o adquirida. Las competencias les sirven a los humanos para mantener una lucha pacífica de poder, es decir la competencia significa la cualidad humana de poder, en donde yace la espontaneidad de cada individuo. Por lo que al generalizar las mismas competencias mediante coacción social, se les está educando a todos los estudiantes como si fueran un sólo ser humano, lo que los vuelve a futuro impotentes, y se les excluye de ocupar un nivel de poder en la sociedad.
La finalidad de la educación en competencias es transformar a todos los seres humanos en un nuevo tipo de animal-humano, que ocupe su respectivo lugar como obrero en la utopía necesaria o «nuevo» orden mundial. La solución ante la crisis de la educación, es conservar y mejorar los métodos propedéuticos, haciendo énfasis en la enseñanza y disciplina del maestro.
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